200.000 visitas, Stranger Things y… WINONA

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Los que nacisteis tarde es posible que ni la conozcáis, u os suene poquito. Otros crecimos viendo sus pelis. Allá por los ochenta, un productor de cine le dijo que no era lo suficientemente hermosa para Hollywood, lo que demuestra que la estupidez y el disparate son primos hermanos. Winona Ryder fue un icono para todo aquél niño ochentero que en los noventa veía pelis no convencionales; quiero regalarle a ella mis doscientas mil visitas como el que lleva una ofrenda al altar de una diosa. Y hermosa era y sigue siendo, sí, demasiado para que un productor envanecido y envilecido, cegado por los destellos de neón de algún putiferio de Las Vegas, se diese cuenta.

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Esta es la fea, según algunos que merecen garrote.

A Winona casi siempre la vimos en papeles raros, nunca fue la niña tonta y guapa que se liga el chulito de la peli. En Heathers (donde tendría 17 años o así) colaboraba con Christian Slater en liquidar a las animadoras del instituto y los chulitos del equipo de rugby, que eran muy cansinos. En Beetlejuice fue la niña gótica con tendencias suicidas que hablaba con los muertos. Salvó la peli de Mermaids, que sin su interpretación de una muchachita temerosa de Dios, pero llena de tentaciones, habría sido un bodrio made in Cher. Poco después vino Eduardo Manostijeras, donde representaba un amor imposible hacia el engendro de las cuchillas en medio de unos escenarios de belleza sobrecogedora. Luego vino Drácula… ella era Elisabetha, la princesa de Transilvania convertida después en Mina, que abandona a su marido para vivir un tórrido romance con el famoso vampiro.

 

Y a lo largo de los noventa no paró: hizo del androide Call, encargado de eliminar a Ripley, que portaba en su seno a la reina alien en Alien: Resurrection (papel que aceptó a ciegas sólo para presumir ante su hermano, que era un friki total de la saga Alien). Y entre otras grandes películas, Inocencia interrumpida, donde interpreta de manera soberbia a una joven con trastorno de personalidad y que le valió una nominación a los óscar aunque no lo ganó. Pero eso a los frikis nos da igual. No son sus únicos papeles, pero sí los más importantes.

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Winona en Beetlejuice. Por cierto, se está mascando segunda parte, con diosa incluida.

Podéis imaginaros mi sorpresa hace unos días cuando unos amigos me recomendaron ver Stranger Things. Me recuesto desganado en la silla, con la cara de aburrimiento del que va a empezar a ver un show y lo va a juzgar despiadadamente, después de que le dijeran que imitaba los clásicos de fantasía de los 80 y toda esa parafernalia. Yo desafiando las palabras de mis amigos desde mis adentros: “Ya lo veremos”, me decía. Y de pronto, empezando los créditos, leo: “WINONA RYDER”. Y no necesité ver más. Genial. Estupenda. Winona ha vuelto. Maravillosa serie, concluí repentinamente en el segundo diez. Y no me equivoqué, como no me suelo equivocar nunca cuando me dejo guiar por mi intuición irracional, absurda e inconsciente, casi anormal.

Hace poco, la niña que interpreta a Eleven (C para los amigos) en Stranger Things, en una entrevista con Winona, corregía a la diosa cuando ésta decía que sí, que había hecho en su juventud alguna película icónica, después de que el presentador dijese que ella era un icono de los 90: que si Heathers, que si Eduardo… y entonces la niña despuntó: “no te olvides de Drácula, de Inocencia interrumpida, de La Edad de la Inocencia…” a lo que Winona respondió con una sorprendida carcajada. Y es que para ser humilde primero hay que ser importante, pues no tiene grandeza humillarse si ya estás rebozándote en el barro, sino cuando rozas el Olimpo.

En Frikiplaster nos inclinamos como juncos hasta tocar con las narices el suelo, nos arrastramos cual gusanos y chupamos el suelo por donde pisa Winona. Si a alguno, en los comentarios, se lo ocurre mentar cierto incidente en una tienda en Beverly Hills, le mandaré al demogorgon a su casa en un paquete regalo con una prótesis de falo XXL para que aprenda a respetar a las criaturas superiores (Hamanu, va por ti). Estáis avisados.

El baúl de los recuerdos roleros (V)

La última vez que escribí sobre mis recuerdos roleros fue en 2013. La memoria falla, y hay que tomar nota escrita de todo si no queremos que con el tiempo nuestros recuerdos se conviertan en un totum revolutum de fantasmas desdibujados, de fechas imprecisas, de cosas que fueron, ¿o quizás no? Recuerdo que estando en la uni, en algún momento entre 2001-2003, tomé nota de mis etapas roleras en los años anteriores, una especie de anales o latérculo (es así como se llaman, malpensados) medievales, donde los monjes clasificaban una sucesión de años con los reinados de distintos soberanos y alguna noticia suelta. Por más que he buscado el laterculus rolensis no lo he encontrado. Todo indica a que se ha perdido, como esas crónicas o libros de otros tiempos que sabemos que existieron pero de los que no queda nada. Por tanto debo tirar más de memoria considerando que, cuando el latérculo se escribió (hace más de diez años) ya estaba tirando de memoria.

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Los 90 fueron una época patética en la que los jóvenes nos vestíamos como gilipollas… igual que los de ahora.

Supongo que sería el verano de 1996 o 1997, quizás un año antes o después. Fue una época maravillosa, aunque la calidad de nuestras partidas dejaba mucho que desear. En cualquier caso disfrutábamos entre amigos, que ya es bastante. La casa de Nane (uno de mis jugadores) estaba en el monte de Springfield. Ahora ya no queda monte, los adoradores del dinero lo han llenado todo de bloques de hormigón, han violado nuestras infancias, y ese maravilloso lugar ha perdido el encanto que lo hacía único. Era una enorme casa de campo con terrenos, varios pisos, enormes ventanales y un no sé qué romántico de otra era. Nos juntábamos tantos a jugar que era todo un delicioso desbarajuste.

Recuerdo que venían chicas. Nunca antes había jugado a rol con chicas, y siendo un adolescente os podréis imaginar la mezcla de curiosidad, atracción y desconfianza que despertaban en mí (estamos hablando de una época pre-reggetonera y pre-Mierda, Basura y Viceversa, vamos, muy distinto al despelote báquico de nuestros tiempos en esa carrera por “a ver quién pierde la virginidad antes de que le salgan pelos por allá”; pero en fin, que se me va el norte). La primera vez que subí llovía, era un día gris. Fui con el villano número uno de Springfield, Txelo de Castro, y el maestro hechicero Wolframius Rostrum, alias Charli, alias Fistandantilus, alias Raistlin, todo un Grande de España que merece su propia entrada, que algún día tendrá. Nane tenía una enorme mesa para jugar a rol con el mapa de Faerun (creo que era Faerun) bajo el cristal, y el rincón donde nos metíamos era parte de una torre adosada a la fachada, desde donde se veía el bosque, Springfield y el mar.

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¿Os acordáis de esta mítica portada de Angus McBride?

Después fuimos subiendo más a menudo. Jugamos partidas execrables. Yo no las preparaba, eran todo improvisación, a veces incluso alucinación. A mí se me iba mucho, supongo que por el chute de hormonas de aquellos años, pero los otros me seguían el juego. Jugábamos al AD&D, Dark Sun, y alguna vez al SDLA. Hice una campaña hilarante y absurda que empezó en Faerun y terminó en un mundo que yo me inventé, y cuyos mapas hacía por la noche mientras escuchaba 40 de Fiebre hasta las 4 de la mañana (si logro ubicar en qué verano emitían ese programa, sabré el año exacto en que esto tuvo lugar). También recuerdo una tarde entera jugando un solo combate contra unos orcos en el SDLA: tira, a ver la tabla, acuérdate que tienes hemorragia, 3 puntos de vida por turno, ¡se me ha olvidado que el orco también tenía!, recuerda el aturdimiento de tres turnos y la madre que lo parió a todo. Un caos. Ya sabéis lo que era el SDLA. Otro día estábamos jugando a Aquelarre y se desató una gran tormenta de verano y una tromba de agua que veíamos caer desde el ventanal de la torre… Qué lejos quedan todas las Edades de Oro, y qué poco aprecio les damos hasta que las perdemos…

 

Estuvimos subiendo varios años a finales de los 90, y descubrí que Nane era primo lejano mío. El cabroncete le ponía la comida al perro delante de la puerta de casa para que cuando nos acercásemos para entrar se lanzara a por nosotros. Era un haski o algo así, no un chihuhua. Yo me la jugué varias veces, y el animalillo me tiró algún que otro bocado. La madre de Nane, prima de mi abuela, nos preparaba a veces batidos de chocolate fríos, que entraban solos.

Con el paso del tiempo nos desperdigamos y el rol tomó otra rutas: que si el uno se va a la uni, que si ya no se puede subir a casa, que si tal, que si cual… Ya no sé ni siquiera si la casa sigue estando allí. Desde el 2000, Springfield es otra cosa distinta, ha sido destruida por el ladrillo, y no la acabo de reconocer. Pero durante dos o tres veranos, la casa de Nane fue un lugar de recogimiento para los jugones del rol, al que tengo un singular afecto, aunque ya no exista.

Proyecto “BÉRTIGO CON B” (II)

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Y tu te creías que eras un niño avispado… Bértigo jugaba en otra liga.

Saludos amijos y amijas. Llevo ya tiempo dándole vueltas al tema de Bértigo y, como ya dije, me he propuesto crear en esta página pecadora un bastión de resistencia Bertiginoso para que no se olvide lo que fueron los años dorados de “Los 40 Principales”, esa cadena que cubrió el maravilloso programa radiofónico Bértigo, no con un tupido velo, sino con un telón de acero.

Resulta que me ha escrito otro héroe del webo que anda rastreando tesoros, y que ha creado una fonoteca de los 40 Principales, rescatando del olvido joyas de otra era, mucho mejor que la actual (todo tiempo pasado fue mejor, por más que lo nieguen aquellos cínicos a los que les gusta engordar y envejecer). Fran Fiusa tiene una página de Facebook, una cuenta de Twitter, y una página web con mucha información y archivos de sonido de aquella maravillosa época, que ha venido a llamar: Fonoteca40. Aparecen personajes que vosotros, cuarentones y treintañeros aspirantes a cuarentón, seguramente reconoceréis, y quizás hasta les brindéis una lagrimilla amarga. Seguidle porque el tío está haciendo un esfuerzo extraordinario que merece nuestro apoyo.

Su cruzada no se olvida de Bértigo, y se salta la censura basurienta por debajo de la pata, que es por donde merece desfilar toda mordaza que intente convertirnos en niñatos de Mujeres y Hombres y Vicemierda. Por favor, todo aquel que tenga información, links, una grabación en un casette antediluviano de aquellos, bajo una montaña de trastos, que se ponga en contacto conmigo o con Fran. Juntos podremos encontrar cosas.

Al tío que interpretaba a Bértigo: ¿qué pasa chaval? ¿no navegas el webo? ¿no buscas por casualidad el nombre de tu antiguo programa en Google aunque sea por casualidad? Estoy en segundo lugar si buscas “Bértigo 40 Principales”. No me jodas. No nos des esquinazo, que si todavía nos acordamos de tus insultos es porque estamos muy locos. Es broma. Tío, mándame aunque sea un privado. Tienes muchos más fans por aquí de los que crees. Somos tu ejército de tarados, ordena y te obedeceremos.

Actualización (30/7/2016) Fonoteca 40Principales nos brinda un post sobre Bértigo con información fundamental. ¡No os lo perdáis!

Recomendaciones de un Plaster retirado (I)

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Dios me perdone por usar la imagen de este señor. Si alguien se siente ofendido que me lo diga y lo quito…

El otro día un seguidor de Argentina me informó sobre su deseo de dirigir partidas al SdlA y me pidió consejo para darles un poco más de emoción al asunto. Le agradezco a Graefs su mensaje, y le ofrezco mi ayuda merced a mi experiencia como mejor puedo, ahora que soy un DM retirado. Retirado, que no acabado, ya que nunca se sabe cuando uno puede volver a coger las tablas y los dados para darle guerra a los pejotas.

Bueno, al tema. Para empezar, el rol de mesa, el rol jugado entre colegas, el rol de toda la vida, si se juega bien, le da mil vueltas a cualquier experiencia digital. Lo digo porque en la era de internet parece como si nunca hubiese existido un rol entre colegas reunidos en torno a una mesa, fumando petardos y bebiendo birras. Si lo que queréis es una experiencia de risas, emoción y diversión, lo mejor es dejar el teclado a un lado y juntarse con los amigos.

676962-l1Hace años escribí bastantes consejos sobre cómo ser un buen DM y también sobre temas de ambientación. Empecé con el Manual del Buen Principiante, es importante también, pero lo dejé a medias -al final las obligaciones nos superan-, aunque recuerdo que estaba bastante avanzado. Se puede revisar a día de hoy, mi punto de vista no ha cambiado.

A mi me gustaría que os preguntarais qué tipo de partidas queréis dirigir. Hay distintos tipos de rol. Preguntaros a vosotros mismos, DMs, que queréis dirigir, qué es lo que más os gusta a vosotros y a vuestros jugadores; si vuestros jugadores no se inclinan por nada concreto, o si preferís tomar las riendas con el riesgo que eso supone, plantearos dirigir un tipo de campaña concreto acorde a vuestros gustos. Ahora os estáis preguntando, ¿de qué hablas Friktor? ¿qué tipos de campañas hay? En realidad, tantos como DMs, simplemente diseña la tuya. Ahí van ideas.

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Mítico Heroquest.

Seguro que todos recordáis el Heroquest. Era una especie de rol en pañales. Avanzar por un dungeon y matar bichos para lograr un objetivo que se sabía desde el principio. Un dungeon crawl, que lo llaman los anglos. El factor interpretación, el rol, queda muy marginado, pero es un tipo de juego que a alguna gente le gusta. Es ligero, no supone mucha preparación, y se puede jugar casi al día. Por otra parte, es repetitivo y, desde luego, no tiene mucha chispa.

Cercano a ese rollo está lo que algunos llaman la alta fantasía o algo así, que es un rol que rebosa efectos especiales, como el mal cine de Hollywood: bolas de fuego por todos lados, objetos mágicos debajo de cada piedra, los pejotas ni siquiera usan caballo porque van a todos lados volando… lo que yo llamaba Dragon Ball y detestaba, y que, sin embargo, le enrollaba a muchos de mis jugadores con los que tuve no pocas movidas. Tampoco cuesta mucho prepararlo, porque el centro de la acción es el combate para tirar “magias”, y pegarse con bichos cada vez más gordos. Como en los juegos de PC, Diablo y ese estilo: combate, bicho gordo, lluvia de magia y mazazos, muere el bicho, suelta objeto, experiencia y dinero, volvemos a casa, subimos de nivel y mañana a la mañana a por más bichos. Puede tener algo de trasfondo, como que un mago ha tiranizado el reino, pero al final es tirar dados, coger objetos y subir experiencia.

Pero luego hay gente más sofisticada, y si estás leyendo esto y has llegado hasta aquí es que lo anterior no te llena. Hablaré de tres planteamientos roleros que no se excluyen los unos a los otros, sino que son compatibles y están mucho más cercanos a lo que para mí es la mejor partida rolera. Esas partidas pueden ser del tipo: acertijos, investigación y de “gran trama”, que lo llamo yo. En este post hablaré del tipo acertijos, y en próximos detallaré los otros dos, que tampoco quiero alargarme mucho.

El tipo acertijos es muy sencillo, pero le da salsa al juego. ¿Te has dado cuenta que las partidas nunca se salen de matar a un montón de bichos de un nivel concreto para que no causen demasiados problemas a tus PJs? Si les sacas bichos más gordos podrías matarlos, y eso frustra a los jugadores. Los acertijos no matan y no dependen de la experiencia o el nivel del PJ, sino de su inteligencia. Lo presentaré con un ejemplo.

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Así les presenté los bloques. Lleva trabajo pero es mucho más estimulante y fácil para los PJs. Ser un buen DM lleva trabajo, no lo olvidéis.

Yo una vez les hice a mis PJs descubrir un código numérico de una tribu desaparecida para poder abrir la puerta a una pirámide de estilo maya en medio de la selva. El código consistía en que distintos animales representaban valores numéricos: había serpientes, dragones y una especie de cabeza azteca.La puerta era redonda, y tenía forma un círculo, con 12 cavidades para introducir bloques de piedra: es decir, cada hora del reloj tenía una cavidad y le correspondía un número. Mis PJs ya sabían que los números iban del 1 al 12, esa era una pista (nunca hagas acertijos imposibles porque frustran a la gente, siempre tiene que haber pistas). Para poder entrar debían recolectar los 12 bloques que se introducían en las cavidades: reunirlos les llevó varias sesiones de juego, recorrer ruinas, un pantano y otros lugares donde hubo acción, pero la acción no era el motor de la aventura, sino solo una circunstancia.

No recuerdo si ya había algún bloque colocado, eso sería una buena pista. El código era el siguiente: la serpiente valía 1, el dragón 3, y la cabeza azteca, 10. Ellos no lo sabían, pero al reunir todos los bloques, se dieron con lo siguiente: 2 bloques de 1 y 2 serpientes (valor 1 y 2). Tres bloques de 1, 2 y 3 dragones (valor 3, 6 y 9). Un bloque con 1 cabeza (valor 10). Un bloque con dragon+serpiente (valor 4), otro con dragón+dos serpientes (valor 5), un bloque con dos dragones+una serpiente (valor 7), un bloque con dos dragones+dos serpientes (valor 8), un bloque con una cabeza y una serpiente (valor 11) y un bloque con una cabeza y dos serpientes (valor 12). Por supuesto ellos sólo veían los dibujos, el número que representaban debieron discurrirlo. Si introducías los bloques mal pegaba descargas de golpe de rayo, y se llevaron alguna, pero por andar con prisas. No necesitaron mi ayuda, entre mis 5 jugadores pensaron el acertijo y lo sacaron, aunque les costó un poco les resultó emocionante.

Es sólo un ejemplo de lo que los acertijos pueden dar de sí. Aventuras enteras, incluso campañas, pueden tener como plataforma un acertijo, no demasiado complejo pero tampoco sumamente sencillo, tiene que plantear un reto, si no, no es divertido. Recuerda las paredes de pinchos que se mueven lentamente y amenazan con atravesarlos, las habitaciones que se inundan, los techos que aplastan, y que sólo pueden evitarse pronunciando una palabra, o descifrando un jeroglífico, el mago que plantea una adivinanza, etc… Los acertijos pueden dar lugar a situaciones emocionantes. Pero recuerda: no aprietes tanto como para ahogar. Al que lo descubra, dale una buena dosis de puntos de experiencia, ya verás como se esfuerzan.

En el próximo post hablaré de aventuras de investigación. Son más adecuadas para juegos del tipo La Llamada de Cthulhu, pero de vez en cuando pueden ser bienvenidas en cualquier ambientación. Presentan poco combate y mucha búsqueda, interpretación y minuciosidad. Sirven para cambiar de rollo de vez en cuando.

Proyecto “BÉRTIGO CON B”

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Bértigo de niño despidiéndose de su abuela

Buenos luneses, señoras y señores. Desde hace años una de las entradas que más expectación ha levantado en Frikiplaster ha sido Bértigo es con B, no en balde, si buscas “Bértigo” con B, Frikiplaster es una de las primeras páginas que te brinda Google generosamente. Recuerdo que con este nombre nos referíamos a aquel maravilloso programa de radio de mediados de los noventa en el que un locutor tarado insultaba a los oyentes a ritmo de hard rock y rock alternativo.

Buscando por el webo no se encuentra nada. Bértigo desapareció literalmente, y fue sustituido por otro show llamado Ingravidez, de música similar pero para todos los públicos. Pareció haber sufrido una damnatio memoriae, con su nombre borrado de bronces y mármoles, como si de un rey impío se tratara. Por eso yo me propongo el PROYECTO BÉRTIGO.

El PROYECTO BÉRTIGO pretende llamar a todos los flipaos sobre 30-40 tacos que navegan por el webo para que dejen de buscar porno y le dediquen un pequeño momento a investigar en sus cajones casettes con grabaciones de audio de allá por los 90. Como diría el Ricardo III de Shakespeare, daría mi reino por un caballo, es decir, por escuchar un programa de Bértigo. Algunos navegantes de la red ya han anunciado que intentarán rebuscar en sus armarios la ambrosía divina para nuestros oídos. Gracias desde ya a Atris y Diego H, os deseo fortuna en vuestra cruzada. El objetivo final es cagar en la boca a todos los bandidos de lo políticamente correcto, que fueron los que se cargaron Bértigo y nos torturan, a través de sus medios de incomunicación, con una sociedad desnaturalizada y superficial, meliflua, de Bisbales y Chikilikuatres, más falsa que Judas Iscariote interpretando a Jesús de Nazaret en un musical de Broadway. Frikiplaster se erige, desde ya, en el rincón de los seguidores de Maese Bértigo: Bértigo, cabrón, no pararemos hasta encontrarte.

Un pequeño regalo a los locos. Al final de la canción, durante unos segundos, se escucha a Bértigo insultándonos (pinchad en Alma Mater 2):

http://www.goear.com/listen/a347023/alma-mater-2-

Frikiplaster en Twitter

Saludos. Frikiplaster ya tiene cuenta en Twitter. No sé muy bien para qué sirve, pero tampoco Dios sabía para que crear el mundo, lo hizo, y lo que vino después ya lo conocéis. La cosa es hacer y luego, con lo hecho, apechugar.

Pasaos por allí para dejar vuestro zurullito de no mas de 140 caracteres, que si lo suben a más la gente se agobia de ver tanta letra junta, por dios.

No sé cómo se pone el p*** link a Twitter, así que buscad friktorplast y plastead en libertad cual cervatillos.

Reena y Gaudi

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Poneos los cascos y ataos el cinturón que vengo reivindicativo. Hace años, en este mismo rincón pecador, escribía que Telecinco no siempre había sido una cadena vomitiva y vomitable. Que hubo, y hay, tiempos y tiempos. Yo creo que esa barrera milenarista (ya lo advertía Fernando Arrabal en su delirio etílico) del 2000 marcó un antes y un después. Y es que el año 2000 pudimos asistir al primer Gran Marrano, cuando todavía se tomaban la molestia de colarnos que era un experimento sociológico y toda esa patochada. Ahora ya les da igual, meten un gordo, una fea, una loca, cinco tías buenas sin luces y varios machitos de gimnasio cavernarios, y te hacen el programa ellos solitos, sin que Basile se tenga que herniar.

Pero hubo un antes. Y en los años de transición de la otra tele a la tele de ahora, asistimos a un canto de cisne que vino a llamarse Reena y Gaudi, traducción libre de Slayers, una serie de anime japonés que creo que echaban en la 2 allá por el 98 o el 99, y que fue la última serie de animación nipona en condiciones que emitieron los canales nacionales antes de hundirse en el fango. Es probable que ahora emitan animes en canales privados, sólo quiero decir que en las televisiones a las que los pobres tenemos acceso ya no se ve anime, entre otras cosas porque, en aquél entonces, se vertió mucha basura sobre ellos.

Reena y Gaudi era una serie para echarse una risas, donde un grupo de aventureros iban haciendo el gamba de un lado para otro sin mucho sentido, todo sea dicho. Los principales protagonistas, la maga Reena Inverse y el guerrero de larga melena rubia, Gaudi, eran personajes carismáticos, el principal gancho de la serie. El punto del show estaba en lo exageradísimo que era todo, y el descojono que eso traía consigo. Reena y Gaudi no era una serie como Lodoss War, envuelta en la seriedad y el compromiso con unos ideales de un grupo buenoso de héroes típicamente dungeoneros, sino algo caótico, estrambótico, exagerado hasta lo caricaturesco. Para muestra un botón. Gaudi se viste de mujer, “Lalá”, para que el grupo pase inadvertido durante un viaje, y un rudo marinero se enamora de él. Véanse los primeros minutos del siguiente vídeo:

¿Brutal, no? Pues ese era el rollo, y las risas estaban aseguradas. No recuerdo cuánto duró en antena. Creo que después hubo una reposición, no lo recuerdo bien, seguramente a mi me pillaría ya en la uni, porque no pude verla.

Reena y Gaudi fue, como ya he dicho, un canto de cisne más que digno para los que nos habíamos criado con Ranma 1/2, Chicho Terremoto, Campeones, Caballeros del Zodíaco, Johnny y sus Amigos, etc… Cuando aquello los puritanos se rasgaban las vestiduras y arrancaban las barbas cuando veían que en Ranma se veía una teta, o que Chicho Terremoto se ponía a dar voces al verle las bragas a Rosita. Ahora tragan bilis a embudo con Mujeres y Hombres y Viceversa, o con Adán & Eva, y con toda la basura exageradamente sexualizada, machista y repugnante que substituyó a aquellas inocentes series donde no se desnaturalizaba un desnudo.

Don y doña Moral encorsetada: iros a la mierda. ¿No queríais taza? Pues taza y media. Al final la justicia siempre llega: en el pecado lleváis la penitencia.

Mítico opening: