La casa del abandonware: Home of the Underdogs

¿Recordáis, amigos ochenteros? ¿Recordáis los primeros tiempos de internet, más de diez años ha? Sí. Cuando disfrutar de conexión a internet suponía no tener línea telefónica, y el módem producía una cacofonía desgradable mientras tú navegabas a velocidad de tortuga, esperando pacientemente a que se cargase una simple paginilla con cuatro dibujillos, o dejando al 486 o al Pentium 90 bajando pacientemente ese juego que tanto deseabas probar, de 7 megas, que iba a tardar un par de horillas como poco.

Sí señores, grandes tiempos los que hemos vivido. Desde entonces, hemos visitado miles de páginas. A veces nos enganchamos a alguna web y durante años somos asiduos a ella. Pero normalmente somos promiscuos navegantes, y como mucho le somos fieles a algún periódico, a algún portal de noticias, a algún blog, etc… Pero la existencia en internet es efímera como todo lo que medra entre la tierra y el cielo: nace, crece, deja su simiente, y muere. He visto morir webs muy molonas, tristemente, como la página de los Kargatane de Ravenloft, una de las mejores de su tiempo en lo relativo a D&D. Pero a veces, la alta misión que desempeña el portal o página favorece que perdure en el tiempo, y que nuevos frikis tomen el relevo de los antiguos.

Master of Magic: Civilization pero a lo fantástico

Eso he pensado esta mañana al visitar, nuevamente, la web de Home of the Underdogs. Fue una de las primeras páginas web a las que me volví adicto. Una de mis pasiones, desde mi descubrimiento de internet, han sido los videojuegos viejos. ¿De donde me viene esta perversión? No lo sé. La gente depositaba mucha ilusión y talento sobre juegos técnicamente poco atractivos, y lo que le faltaba a esas joyitas en calidad de sonido y gráfica, lo compensaba el jugador con imaginación. Puede que sea eso. Muchos juegos de los 90 todavía no han sido superados en nuestros dosmiles. Quiero decir: asistimos a muchos espectáculos gráficos y sonoros de todo tipo, pero las ideas, tramas y sistemas, por lo general se han simplificado hasta humillarse, cayendo a niveles comprensibles por niños raperos con mal gusto, y menos ganas aún de pensar o imaginar mundos fantásticos.

Dark Heart of Uukrul: la gloria del dungeon crawling

En lo relativo a mi caza de abandonware, pronto encontré Home of the Underdogs. Quizás sea la página a la que más tiempo llevo enganchado. No la visito con frecuencia, porque me la sé casi de memoria. Pero a veces me paso a ver qué se cuece. Si te deslizas por allí, verás que tienen infinidad de juegos de todas las épocas, underdogs, es decir, infravalorados, perros como los llamo yo (término acuñado en homenaje, por mi parte, a los underdogs). Perros porque ellos te han aportado felicidad, han jugado contigo, han sido tus fieles compañeros, y un día los abandonas miserablemente, como ingrato humano que eres. Pero siguen ahí si algún día quieres volver, y no son rencorosos, y vuelven a jugar contigo.

Ishar 3: La saga de los escenarios envolventes.

Que estén minusvalorados no significa que en su tiempo fuesen juegos de segunda, ni siquiera que hoy por hoy sean malos. En esa página hay joyas auténticas, señores. Desde el ancestral Rogue, pasando por el complejísimo Aethra Chronicles, el Betrayal at Krondor, el críptico Dark Heart of Uukrul (¡1990!), la visualmente extraordinaria saga Ishar, un genial Lands of Lore (afeado por su hermano mayor, el Lands of Lore II, mucho gráfico para nada), hasta los que no necesitan presentación, como el eterno Daggerfall (1995), o el profundo y poéticamente tenebroso Planescape Torment (1999). En el plano de la estrategia, entre los más de seiscientos juegos que atesora la casa de los perros, contaríamos el mítico Centurion, el inolvidable Stronghold (¡¡con reglas de la primera versión de D&D!!), un Castles por aquí, un Conquest of the New World por allá, la saga del Romance of the Three Kingdoms, los X-COM, el Fantasy Empire, el juego más adictivo de todos los tiempos: Colonization, el brutalmente divertido Master of Magic, o su primo de las estrellas, el Master of Orion. Sección aparte merecería Sword of Aragon, cuya cutredad visual es proporcionalmente opuesta a su grandísima oferta lúdica en cuanto a jugabilidad, opciones, roleo, flexibilidad, historia… Cada juego viene acompañado de una reseña detallada y bien informada, todos los datos del perro, screenshots, extras… Sólo Abandonia se acerca a la gloria de los Underdogs, pero su selección de juegos es mucho menor.

Podría hacerme viejo revisando las joyitas que tienen los Underdogs. Pero si te gustan los juegos viejos, lo mejor es que te pases tú mismo. Hay altas posibilidades de que encuentres lo que buscas, pero lo que es mucho mejor, también lo que no buscas, lo que no sabías que existía, y sí, ¡existe! Y está ahí. En Home of the Underdogs.

2 comentarios en “La casa del abandonware: Home of the Underdogs”

  1. La verdad es que es muy cierto, qué jodido lo buenos que son los juegos antiguos y lo efectistas que son los actuales, pero carentes de imaginación en muchos casos. Quizás sólo lo valoremos nosotros que los hemos jugado en su momento y nadie de la actualidad lo vería con nuestros mismos ojos. Qué pena :(

  2. Ya, bueno, pero con la gran acogida que el Legend of Grimrock va a tener, pronto las compañías se convencerán de que los viejos jugones siguen siendo un mercado importante, y querran satisfacernos. O eso sueño yo.

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