El baúl de los recuerdos roleros (VI.II)

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Con la 2ª edición del Dungeons&Dragons y el comienzo de la serie de Dragonlance (¿¿97-98??) todo dio un giro radical. De pronto, comenzamos una campaña totalmente seria que daría a luz a los más míticos de entre los míticos PJs que han jugado conmigo en el siglo XX y en el XXI. En la campaña Dragonlancera nacieron los gloriosos Cliff del Maestro Ninja Gara; Tarnus de Tarnus; Sin Bowen von Carstein de Txelo de Castro; el Zorro de Flores; Wolframius Rostrum de Fistandantilus, alias Raistlin, alias Txarly; Marcelino, el kender loco de Patxi, entre los irrepetibles. Algunos épicos hicieron tímidas incursiones en la campaña, fundamentalmente Hamanu de Urik con un maguillo caquitas, y un minotauro cuyo nombre no recuerdo dirigido por mi dilecto amigo Crom, alias Torkol, alias Bognar, alias Groo, alias Karl-Urx. Murió aplastado patéticamente por un bicho gigante.

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Patéticas crónicas de la Dragonlance, yo también os leí en su momento.

La campaña empezó con la huida de una mazmorra en la que los PJs estaban atrapados. Todo fue muy patético porque, a lo largo de la aventura, un furioso ‘guardián’ amenazaba la salida del dungeon y mis pejotas estaban acojonados; luego resultó ser un lagarto de 3 dados de golpe. Pero la historia fue a mejor y los PJs fueron subiendo niveles en un relato épico del que no recuerdo mucho. Lucharon en una isla pantanosa para salvar un reino, pero no recuerdo muy bien los detalles ni cuáles eran los nombres de los lugares. Si recuerdo algunas polémicas: la primera, cuando Txelo de Castro hizo la prueba de los caballeros de Solamnia, recuerdo que la recompensa por lograr convertirse en Caballero de la Espada fue una miserable espada ancha +1, cuando él esperaba como agua de mayo un espadón… diste con mal máster, Sir Bowen. La espada acabó llevándola Cliff, el clérigo de Kiri-Jolith, que la perdió vergonzosamente en la primera Fiesta de Goblyns, creo que en 1998, en el pasadizo donde las brumas robaban objetos mágicos; menos le molestó a Tarnus que, en la prueba de la Alta Hechicería, sus ojos se volviesen serpentinos, después de derrotar, no sin antes sufrir, a un clon de sí mismo.

Lo mejor de todo es que conservo las aventuras, escritas a máquina (no a ordenador, A MÁQUINA), por ahí; es posible que algún día suba unos scans. En todo caso, la campaña fue genial, porque jugábamos semanalmente y la emoción era continua. Todos íbamos al instituto y era fácil quedar los fines de semana. Después, a lo largo de la semana, llegaba el desglose de las mejores jugadas. Pasábamos horas y horas hablando y planificando los nuevos pasos a dar, entre clase y clase o entre pira y pira. Por esas fechas fue cuando aficioné al Maestro Ninja a hacer novillos desconsideradamente: la primera vez sientes remordimientos, le decía yo, las siguientes cada vez cuesta menos… al final lo que cuesta es pasarse por clase. Además, con la sala de juegos a la puerta del instituto, el Sputnik, era muy difícil resistirse… la gente molona estaba del lado del mal, es decir, en el Sputnik.

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El profesor de gimnasia siempre quiere causarte DOLOR.

Un buen día, en clase de gimnasia, Fistandantilus me trajo Fiesta de Goblyns para que la preparase. En aquellos tiempos, nos daba gimnasia un señor llamado Felipe, bastante amanerado y con chándal rosa, que llegó el primer día diciendo que al terminar la clase tendríamos que ducharnos, a lo que el gran springfieldiano Luís U., más conocido como ‘Botijo Mayor’, le respondió que a las duchas entraría su madre con una escopeta, pues el estado higiénico en el que se encontraban era más bien lamentable… nótese, no obstante, con qué percal lidiaban los profesores en los años 90 en Springfield. Y llegados a este punto hago una digresión para cagarme en los muertos de los profesores de gimnasia de nuestra era, a los que añadí cierto día en la uni, años después, a una lista que confeccioné con enemigos de los que tendría que vengarme en el futuro. Desgraciadamente la perdí. Pero ya haré memoria… Resulta que dos tías profesoras petardas se empeñaron en hacernos bailar como prueba imprescindible para la evaluación, locura infecta y grotesca a la que me negué categóricamente removiendo Roma con Santiago. Penqué gimnasia por primera vez en mi vida, porque no me salió de los webos bailar. Al año siguiente volvieron con la cantinela, esta vez teníamos que preparar una coreografía con movimientos gimnásticos y tuve que ceder y hacer una representación lamentable y censurable. Me humillaron aunque me resistí, por eso aprovecho para ciscarme en los antepasados de María y Sonia: malas profesoras, peores personas. María, además, me tenía saña. Una vez me echó de clase y me envió con el jefe de estudios simplemente por aullar. ¿Dónde viene en el reglamento del instituto que no se pueda aullar? Arbitrariedad, lo llamo yo.

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La eterna lucha de la heroína con su armadura… si no quieres que apriete no estés tan buena.

El caso es que Cliff, Tarnus, Bowen, el Zorro y sus amigos contaban ya nivel 4 y se aproximaban al 5, cuando yo hice la Fiesta de Goblyns por primera vez, gracias Raistlin, todavía tengo el libro por casa. Las partidas se abarrotaban. Llegamos a jugar 8 pejotas, cuando mi grupo ideal era de 4-5 pejotas: allí estuvieron Zevo, Urquijo, Groo, y otros mendas. Yo andaba caliente. Por eso, cuando un día un ínclito rolero castreño -llamémosle ‘el Cabezón’- se autoinvitó y me pidió hacerse pejota, yo me negué (habríamos sido 9, el caos absoluto), se picó, y desde entonces no me habla. Más adelante dedicaré un apartado a las amistades que me costó el ser Pláster de rol, incluidas sucesivas picadas con Tarnus y otros famosos famosos.

Pero la Fiesta de Goblyns encumbró a la grupo de Dragonlance a la gloria, al mismo tiempo que marcaba el principio del fin de la campaña. A la vuelta de Ravenloft, yo ya estaba desinflado de Dragonlance y empezaba a sentir la tentación de Strahd y las Brumas. Quería dirigir en Ravenloft, y ello significaba volver a empezar de nivel 1 con nuevo grupo. El error de nosotros los plásteres ha sido frecuentemente esa tentación del eterno comienzo, volver a nivel 1 y empezar de nuevo, intentando crear mejores pejotas e inventar mejores aventuras. Sobre nivel 6-7 o así lo dejamos, además el Zorro murió machacado por una mole sombría, lo que desanimó al personal, así que Fistandantilus tomó el relevo con los personajes míticos. Pero yo no me fui a Ravenloft, como soñaba. Mi siguiente campaña, también mitiquísima, sería en Forgotten Realms. Pero esa, señores, es otra historia.

 

Los goblyns vuelven a por TI

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Cierto, señores. Se acabó la fiesta, es decir, vuelve la Fiesta. La Fiesta de Goblyns está llamando a la puerta, porque 2017 está encima y la cita lustral de Fiesta de Goblyns no puede faltar. Yo no tenía intención, pero el destino hizo su trabajo. Nuestro extra favorito bermeano de la nueva temporada de Juego de Tronos lo hizo todo sin proponérselo.

Todo fue un rumor, una murmuración, habladurías que empiezan siendo leyenda y acaban convirtiéndose en realidad. Me enteré por la prensa de que yo estaba preparando la nueva sesión de Fiesta de Goblyns, informado por el villano número uno de Springfield, el perínclito Txelo de Castro, también llamado Zorvan, alias Sir Bowen, aunque el Sir le queda pequeño a tan ilustre héroe. Por lo visto, Torkol, alias Groo, alias Bognar, nuestro extra favorito para la nueva temporada de Juego de Tronos, iba por Springfield anunciando que yo había convocado a la leva, sin yo haberme dado cuenta. Y cuando quise reaccionar salió como un champiñón un grupo de Whachap y la gente estaba desempolvando antiguos pejotas. ¿Antiguos digo? ¡Sí! Porque en esta ocasión la fiesta será especialmente intensa, dado que jugaremos con pejotas con más de quince años de vida, algunos hasta veinte. Eso pondrá mucha emoción sobre la parrilla, si entendemos que esta gente ama a sus pejotas como a familiares en primer grado, y es propensa a la violencia (¿por qué pensáis que han pillado a Bognar como extra de pirata de las Islas del Hierro? ¿Por su aspecto angelical? En este link recordamos sus cualidades como bailarina de ballet). Como ya dije en 2012, las charlotadas de Fiesta de Goblyns son partidas a nivel de dificultad Nightmare!, con una media de 2’5 muertos por sesión, más o menos.

kartakanaPara que todo sea más emocionante me he propuesto alterar la trama para poder sorprenderles, aunque los escenarios serán los mismos para no perder el viejo sabor de la fiesta original. Los pejotas ahora son cuarentones con tripa cervecera y aburguesados, que deben viajar al pasado para salvar sus yoes alternativos en el Fiesta de Goblyns 97, la primera que se jugó cuando íbamos al instituto, que verán el curso de los acontecimientos alterarse por un malvado brujo que conoce la fórmula para viajar en el tiempo, que descubrió fortuitamente cuando preparaba una pócima afrodisíaca (y que va a utilizar para modificar la historia en perjuicio de los buenos).

Golbyn con trofeosMantendré la página de Frikiplaster actualizada para que vayamos viendo cómo se desarrolla la locura paso a paso, a menos que yo muera en una de las sesiones a manos de algún jugador enloquecido y no pueda dejar constancia de los hechos. Como dije en 2012 y repito ahora, estas son partidas de alto riesgo y la gente enloquece, golpea mesas, agrede dados, llama ‘puto gordo subnormal’ a amigos de toda la vida, enturbia las aguas de fuentes claras, dispersa ganados, arranca encinas y las utiliza como maza para castigar a sus compañeros, y otros mil disparates e insolencias dignos de eterno nombre y escritura.

No perdáis detalle, estáis avisados. El primer paso será actualizar los pejotas a la 5ª versión de D&D, que seguro traerá polémica en ese clásico sogatira en el que los jugadores intentan estafar al DM para sacar beneficios, y el DM pugna por evitar que le embauquen unos filibusteros.

Últimas frases, Xaindar.

Este halflingcillo habilidoso nos demostró que las Piruetas +11 no son una garantía de vida.

Muerto el buen explorador que fue Rao Drako, Koke se veía en la necesidad de llenar el vacío dejado por su competente elfo, a la vista de que no había nadie que compartiese las habilidades del más longevo de los Drako. Así que se hizo un pícaro llamado Xaindar, un despierto halflingcillo que se paseaba por el Cañón de Radaga en busca de tesoros, a la vista de que se creía invencible con su espada corta +5.

Pero al entrar en la caverna de la Sacerdotisa, las graciosas brumas se llevaron la espada +5 de Xaindor, y le dejaron con otra más sencillita +1. Cuando cruzó la parte brumosa se encontró con el resto del grupo de patanes luchando con dos esqueletos gigantes, que protegían la entrada al inmenso, colosal esqueleto donde Radaga tenía su base de operaciones. Xaindar se unió al grupo con ánimo, y lucho con ellos, mano a mano, hasta derrotar a los esqueletos, y después tuvo un papel decisivo en la lucha contra Radaga.

De hecho, fue la poción de curación de 1d8+3 de Xaindar la que salvó al grupo. Con ella, Xaindar reanimó al moribundo Branax cuando el trono-esqueleto de Radaga le dejó a -9 puntos de golpe, y al despertarse, Branax empezó a pegar todo lo que no había pegado en el resto de la campaña. Fue el punto de inflexión, y Radaga murió, en parte, gracias a la pócima de Xaindar.

Claro que el halfling se emocionó al ver que la bruja estaba muerta, y que la caverna empezaba a derrumbarse. Tenía tanta prisa por escapar de allí, que no prestó atención a que podía ser peligroso precipitarse por el puente en el que Larisa había encontrado la muerte sin tomar precauciones. Salió pitando muy seguro de sus habilidades. Cuando le hice tirar para cruzar el precario puente, yo sabía que estaba muy difícil que se cayese. Me dijo:

“Tengo +11 en piruetas y +9 en Reflejos, pero el 1 está ahí.”

Esa fue su última frase, así que imaginad lo que sacó el dado. Las risas fueron ensordecedoras. Hasta ese momento, Xaindar fue el PJ más breve de FdG 2012. No había durado ni media sesión, tal vez hora y media o dos horas. Koke, por segunda vez en el mismo día, se quedaba huérfano de PJ.

Epitafio: Se fue el chaval, se fue por el barranquillo. Los demás le vieron caer. Descanse en paz.

Últimas frases, Larisa.

Paladina de buen ver, hizo chombillo en nuestros corazones.

Todos sabemos que en la vida real las tías buenas son una minoría selecta, y que en los mundos roleros son una mayoría aplastante. Larisa era una mujer en un mundo rolero, que tenía que soportar las groserías de sus compañeros de grupo y las tradicionales bromas y comentarios machistas y degeneraciones varias. Tenía que cruzar las galerías la última para que Bran y Rufus Chupapiedras no la mirasen el culo, sus compis le metieron mano y le tocaron las tetas siempre que pudieron, NegasKar su subió encima de ella para que le transportase por las brumas.

Pero lo llevó con dignidad y no protestó. Peleó con valor aunque no se destacó por su habilidad con las armas. Se sintió perdida en la tierra de las brumas y nunca logró encontrar su lugar entre una banda de borrachos facinerosos, degenerados, babosos y miserables, que eran sus compañeros de grupo. Si es difícil jugar con un PJ hombre en FdG2012, mucho más con una mujer, porque los demás no saben comportarse.

Desde la muerte de Ziro Drako hasta la de Larisa no pasó mucho tiempo. Ambos eran personajes de Patxi.  El primero murió en el Cañón de Radaga y la segunda en la Caverna de la Sacerdotisa, y creedme que fue una muerte innecesaria. Pletórica de felicidad porque acababan de liquidar a dos esqueletos gigantes, la paladina se puso a cruzar el puente que había entre la caverna y el esqueleto colosal que servía de base a Radaga, a pelo. Fue una muerte estúpida porque con haber usado una cuerda y no haber tentado a la suerte podría haber vivido más. Su última frase demuestra la felicidad con la que quería cruzar el puente sobre las infinitas brumas. Tenía que tirar un dado y sólo se caía con un 1:

“¡Quiero que tires con Punky!”

Punky es ese pajarraco que utilizo para hacer las tiradas de muerte para echarme unas risas y provocar la furia de mis jugadores. Era tentar a la suerte tirar con Punky, pues las tiradas con él siempre son especialmente jodidas. Y claro, Punky escupió un 1, y Larisa hizo chombillo en las brumas, ¡flop! y nunca más se supo de ella.

Epitafio: Larisa, hermosa paladina, buenas tetas, buen culo, sus compañeros lamentan su pérdida. Hizo chombillo demasiado joven. Descanse en paz.

Últimas frases, Rao Drako.

El apuesto Rao Drako en su feliz tierra natal, antes de ser reducido a un muñón lacerado.

Os acordaréis de que Rao Drako era un competente explorador elfillo que tenía por hermano a otro elfillo llamado Ziro Drako. En el Cañón de Radaga, Ziro Drako, tentando al destino más de lo debido, encontró la muerte atravesado por cinco oxidadas lanzas que lo dejaron más tieso que un pepinillo. Lloró a su hermano pero no se acojonó, y tiró para adelante con un par.

Claro que ir siempre el primero, rastreando, buscando peligros, tiene su peligro, especialmente si estás jugando FdG a nivel Nightmare!. Había superado con éxito muchos retos de la aventura, yendo el primero, que no es poca cosa, pero al final de tanto ir el cántaro a la fuente pasa eso, que se rompe. Llegaron a una habitación cuyo suelo estaba completamente llena de huesos, y que en realidad ocultaba un gran foso completamente repleto de osamentas afiladas y criaturas verminosas arrastrándose en su interior. El pobre Rao, con toda su cautela, no pensó que ese podía ser un falso suelo, y entró, zaca, con todas las de la ley… y se hundió.

La paladina Larisa reaccionó al ver hundirse a su compañero saltó para tomarle la mano e intentar sacarle. Pero falló la tirada de reflejos, así que cuando atrapó su brazo ya era un poco tarde. En FdG2012 los bichos son especialmente rápidos, y en seis segundos (1 round) tras fallar Larisa su tirada de Reflejos, lo único que logró salvar fue el brazo semidevorado de Rao Drako… el pobre pasó a formar parte de aquella piscina nauseabunda de huesos. Su última frase había tenido lugar cuando eligió ir por el camino de la derecha que conducía al foso de los huesos:

“He dicho que por la derecha, y si queréis me seguís”.

Reconozco que me dio un poco de pena porque no suele gustarme fusilar PJs que demuestran tener pelotas y son útiles para el grupo, como fue Rao Drako. Pero claro, si se meten en la boca del lobo no me puede temblar el pulso o quedo fatal. Rao dejó buen recuerdo, de todas maneras.

Epitafio: Rao Drako, hermano de Ziro Drako. Se lo comieron en seis segundos y legó al mundo su muñón sanguinoliento. Descanse en paz.

Fiesta de Goblyns (IV)

La caverna de la sacerdotisa Radaga fue una experiencia excitante y tronchante al mismo tiempo. Por un lado, la desconfianza y el recelo hacia mí eran máximos (nada nuevo, de todas maneras). Por otro, los riesgos, ajustada la dificultad al nivel Nightmare! por mí, grandísimos. Hubo mucho cachondeo, mucha testosterona, y mucha vergüenza ajena, como pronto comprobaréis.

El primer bache fueron las simpáticas brumas que hay por toda la caverna y que tienen la mala (o buena costumbre, según con qué óptica lo mires) de robar los objetos mágicos a los PJs. La tensión con estas brumas era máxima, como os podéis imaginar, pues era de las pocas cosas que mis compis recordaban de FdG 2007. Hago un receso para recordar que en estas brumas se perdió un objeto mítico de mi primera campaña en AD&D en Dragonlance, allá a finales de los 90 o principios de los dosmiles: la Espada Ancha +1 que Sir Bowen recibió como recompensa por superar la prueba de la caballería con su caballero de Solamnia. Era mítica porque la picada de Sir Bowen cuando le di la espada fue antológica, ya que pensaba que le iba a dar un espadón, y tan indignado acabó que la regaló, sí, a Clive, el clérigo de Kiri Jolith. Cruzando las juguetonas brumas, después de muchos años de espada ancha +1, una mano neblinosa reclamó la espada para siempre de su segundo dueño, Clive.

Cuando Strike intuye el peligro, empieza a incordiar y dar voces chillonas y molestas.

Pero volvamos a lo nuestro. Ese día tuve el placer de robar cosas: un espadón +1 a Rufus “Chupapiedras”, por ejemplo, que lo asumió con resignación. Pero eso no fue lo mejor. NegasKar, el nigromante cabroncete y miserable, estaba tan acojonado que le pidió a la paladina, Larisa, que le llevase a hombros. Imaginaos la escena: una paladina toda buenorra, portada de Playfriki total, cargando a hombros con un viejo de 60 años con túnica, todo desdentado, pistojo, nariz ganchuda y miembros correosos. Con su familiar asomándole por la manga de la túnica (un gremlin llamado Strike) que chillaba alocado: “¡NegasKar que nos caemos!”, mientras NegasKar iba produciendo en malhumorada disposición ruidos guturales y malsonantes. El caso es que le dije: “Bah, no hay mucho peligro, tirad 1d20 y si sale 1 o 2 os caéis, por burros”. Tiraron el dado y salió 2, NegasKar fue el suelo de cara y las manos le llevaron sus brazaletes de defensa +1.

Ese fue un momento muy lamentable, pero hubo otros. El sumidero de arena, por ejemplo, donde casi me cargo al grupo entero. Entró Rao Drako a mirar por el agujero (aunque sabía perfectamente que era una trampa) y empezó a hundirse en la arena que se deslizaba (fallo de Reflejos). Entonces Larisa, la paladina le atrapó para que no se lo tragase, pero también falló la tirada de Fuerza para sacarlo, y le empezó a tragar el invento. Asi que Oxen, el clérigo, agarró fuertemente a Larisa, y a Oxen, Bran Tiramanguales “Chupagemas”, y a Bran su primo Rufus, y uno a uno TODOS fallaron sus respectivas tiradas, a pesar de no ser demasiado difíciles. Así que al final me encontré con una de dos: o me cargo a todo el grupo o soy generoso. Así que permití una cosa que en otras circunstancias no hubiese permitido, y fue que NegasKar lanzase un conjuro de Telaraña que los atrapara y que por las telas pudiesen trepar. Se salvaron todos. Para que luego digan que soy un cabrón.

Desde hace algún tiempo mis PJs se han acostumbrado a la compañía de esqueletos, y ya los ven como parte de la familia.

Después vino el primer fiambre de la tarde. Encontraron la sala con el foso de huesos, al final había una mesa volcada y todos estaban ansiosos por saber qué había caído por el suelo. Así que mandaron al explorador Rao Drako, que llevaba viviendo felizmente desde la primera aventura. Rao Drako cruzó exactamente por el medio de la habitación sin oler el peligro, y claro, empezó a hundirse en los huesos “y cientos de veloces gusanos empiezan a recorrer tu cuerpo”.  Después de unas tiradillas y mucha mala suerte, al siguiente round (seis segundos después), sólo quedaba de Rao un esqueletillo elfuno. Rao se había reunido con su hermano Ziro en el infierno de los elfos. Poco después, cruzando el puente sobre la bruma que separaba del esqueleto gigante de Radaga, la paladina Larisa se resbaló y se perdió entre las brumas, chof, haciendo chombillo. Dios la tenga en su gloria, cuarto fiambre en FdG2012.

Luego llegó el gigantesco esqueleto y el enfrentamiento con Radaga. Fue la parte más heroica de la aventura. Justo cuando iban a cruzar el puente, llegó a la caverna un pícaro halfling que buscaba tesoros y aventuras, llamado Xaindor, que tuvo el dudoso honor de ser el personaje que menos duró hasta la fecha (uno hora o así). Todos juntos y felices entraron en el esqueleto gigante de Radaga y se enfrentaron a la sacerdotisa. Radaga era una viejecita de voz irritante que combatía desde el interior de un enorme esqueleto gigante que pegaba mazazos como cañonazos. El combate tuvo dos fases: la primera, en la que ellos recibían palos y sufrían como cabrones (porque los lanzadores de conjuros, excepción de Oxen, estaban desasosegados y no podían conjurar). Las pasaron “putas” como suele decirse. El punto de inflexión fue cuando el esqueleto gigante de Radaga tumbó a Branax Tiramanguales, el guerrero de puntería negada (-9 puntos de golpe). Entonces Xaindor le dio su pócima de 1d8+3 y al levantarse, todo cambió. Con 1 punto de golpe, con su primo frito Rufus mano a mano, remontaron la carrera y apalearon bien a Radaga, hasta que al final Rufus consumó la nobilísima y gloriosa gesta de explotarle de un mazazo la cabeza a una viejecita centanaria, que no era otra que la sacerdotisa Radaga. “Te sentirás orgulloso de estamparle la cabeza a una abuelita indefensa”, le dije. Me respondió que por supuesto.

Así quedó la cara de Radaga después de la operación estética que le hizo Rufus Chupapiedras.

Entonces todo empezó a derrumbarse, y el peligro ascendió hasta cotas altísimas. El más veloz en la retirada fue sin duda Xaindor, que salió pitando encabezando la huida. Tanto entusiasmo puso en huir, que ¡zas! resbaló en el puente que separa el esqueleto gigante de la caverna, y ¡chof!, hizo chombillo. Llevaba una hora jugando y ya había visto a dios. Quinto fiambre de FdG2012. Pero por detrás venían todos los demás: la caverna se derrumbaba, el esqueleto de Radaga también, llovían pedruscos, huesos afilados, temblaba el suelo. Cruzar el puente era toda una proeza en esas condiciones, y más viendo lo reventados que estaban todos. Fueron cruzando uno a uno, con mayores o menores dificultades (en realidad la tirada era facilita, pero claro, si el dado se tuerce y saca un 1, o un 2, o un 3, pues lo saca, y todos sabéis que a veces lo hace). John Dou, por ejemplo, pasó todo temerario y no tuvo problema, aunque se la jugó bastante. NegasKar se quedó el último y se veía ya palmera. Su tirada era especialmente complicada porque cruzando el puente le cayó una pedrada en la cabeza, y le hice volver a tirar con mayor dificultad. ¡Tenía que sacar 12 o así! Imaginaos una tirada de vida o muerte en la que tienes que sacar 12 o más, es una burrada. Pero me sacó un 14, y es que NegasKar merece seguir vivo porque da mucho juego.

La sesión terminó con todo el grupo saliendo de la caverna de Radaga derrumbándose, completamente destrozados todos, sin vida, acabados psicológicamente, con dos miembros menos, y cagándose en mi calavera. Eso sí, estaban  muy excitados por la experiencia, y los que habían sobrevivido estaban superorgullosísimos de sus PJs. No era para menos. El nivel de hijoputismo del master había alcanzado, en este sesión, niveles altísimos.

Últimas frases, Ziro Drako.

El bueno de Ziro creyó que podría burlar mi subnormalidad asesina y ciega. La experiencia demostró que no.

Todos los que me conocéis sabéis que soy un máster magnánimo y hasta bonachón. Normalmente, hago esfuerzos sobrehumanos por evitar que mis PJs mueran brutal y salvajemente, pero no siempre está al alcance de mi mano interceder, cual divino mediador, en la salvación de mis amados jugadores. Lo que ocurrió con el buen Ziro Drako en Fiesta de Goblyns 2012 fue que tensó la cuerda. Yo no quería matarle, pero él me lo suplicó crípticamente, con sus actos de prepotencia y temeridad. En la dimensión de los mensajes velados, chillaba, suplicaba: Mátame cabronazo, quiero morir, quiero ver a Dios.

Antes de que el grupo llegase al Cañón de Radaga ya empezó a rogar por una cuchilla que le segase. Se quiso pirar él solito, abandonando al grupo (que estaba encantado con que un flipao se metiese solo en la boca del lobo) al Cañón de Radaga. Cinco minutos después tenía a diez esqueletos y zombis rodeándole, pero por más que flexioné hijoputescamente las reglas para liquidarle, no pude hacerlo, pues hubiese sido sacrificar demasiado de mi buen nombre de Máster. Así que se escapó. Pero a la siguiente sesión volvió al ajo. Y no hubo segunda oportunidad. Cruzando ya el cañón con el grupo, se quiso explorar él solito el zigurat de Radaga, y yo dije Bien, bien, me parece estupendo, mientras me goteaba el colmillo.

Todos los que hayáis jugado FdG sabeis que ese zigurat está protegido por hileras de esqueletos armados con lanzas que no dudan en atacar a los intrusos que dan por saco. Ziro Drako confiaba demasiado en sus artes sigilosas, pero como la tirada la hago yo, no sabía que los esqueletos le habían avistado y estaban esperando a que se pusiera a tiro para fundirle. Así que cuando el simpático elfo entró en el rango, siete esqueletos de la primera hilera hicieron blanco. Yo sólo quería darle un inocente susto, pero le metí, no una lanzada, sino cinco, y una de ellas crítico ¡daño por tres! Tiré el daño y cuando le dije lo que había me dijo que lo dejase, que estaba frito. Atravesado por cinco lanzas lo dejé bien palmera en medio del cañón, y todos los demás se acojonaron, y su pobre hermano, el explorador elfesco Rao Drako, lloró amargamente la pérdida. Su última frase fue matemáticamente graciosa:

“Si son lanzas cortas es sólo 1d6”

Aunque mis carcajadas enloquecidas parecían ocultarlo, yo también lloré interiormente por el elfo Ziro Drako, no creáis. Con su sacrificio lancero logré insuflar un poco de terror al personal, que empezaba a relajarse (alguno me dijo que en esta Fiesta de Goblyns estaba habiendo pocos muertos). ¿No queríais ostias? Ahí tenéis un fiambre, cabronazos.

Epitafio: Ziro Drako. Hermano devoto de Rao Drako, buen elfo, mejor persona. En vez de poner la pica en Flandes se la pusieron en el culo. Descanse en paz.